Por qué están cerrando las industrias en Uruguay

Empresas de distintos sectores con pasado próspero cayeron en desgracia como consecuencia de un nuevo escenario adverso

Por Maximiliano Montautti

Empresas fuertes en un pasado no tan lejano. Apuestas al sector lácteo, al armado de automóviles o la fabricación de papel. Industrias que impulsaban la actividad general con importantes colocaciones externas de commodities y ventas de otros productos hacia Argentina y Brasil.

Las exportaciones habían cerrado 2014 con un nuevo récord de US$ 9.178 millones. Pero a partir de ese año los números positivos comenzaron a transformarse. En 2015 las ventas al exterior cayeron y en 2016 repitieron el mal resultado. Las economías regionales iban a los tumbos y se empezó a sentir. También pesó que países europeos demandaron menos productos uruguayos y optaron por otros mercados más baratos.

Entonces, muchas de esas empresas fuertes no pudieron resistir nuevas realidades financieras y productivas que llegaron de la mano de una pérdida de competitividad, aumento de costos internos o endeudamientos generados para seguir en actividad. Así fue que los valores internacionales y corrientes de negocios con socios complicados como Venezuela golpearon a la industria láctea; el ensamblado automotor no fue tan productivo en el país como se había proyectado y la industria pesquera, próspera años atrás dejó de serlo. Lo que había sido un buen negocio empezó a salir mal y hubo empresas que comenzaron a cerrar. ¿Pero es únicamente eso lo que lleva a bajar cortina?

El vicepresidente de la Cámara de Industrias (CIU), Gabriel Murara, sostuvo que los principales problemas que aquejan el sector son internos. “En los últimos 12 meses a marzo tenemos una inflación de alrededor de 7% y un tipo de cambio que se apreció más de 3%. Solo con eso ya perdimos competitividad”, expresó a El Observador.

Otro problema se vincula a los salarios, que tuvieron un aumento mayor al del costo de vida. “Lo de los salarios no habría sido tan grave si el tipo de cambio se hubiera acompasado con la región”, dijo el industrial. Como tercer elemento señaló las tarifas públicas. “Hay una suba de tarifas que no se relaciona a los costos; es por necesidades fiscales. El gobierno precisa más plata y eso se puede llegar a entender, pero lo que está mal es que se castigue al sector productivo por un problema que él no generó”, afirmó Murara.

“Con todo eso armamos un combo de cosas que nos dejan afuera de mercado y las empresas cierran. Pero no se puede dejar que caigan empresas, centenarias en algunos casos, como están cayendo”, reclamó.

Por su parte, el economista y asesor de la Cámara Mercantil, Horacio Baffico, dijo a El Observador que varias de las empresas que cerraron tenían corrientes de negocios con la región y eso les trajo problemas, por las oscilaciones económicas que esos países atraviesan. Para el experto hay que separar la realidad de la industria exportadora en dos grupos. “Hay sectores que exportan bastante, como el de la carne, porque los productos van hacia fuera de la región. Los que venden hacia la región están teniendo problemas”, explicó.

Como otra dificultad señaló que “esos sectores fuertes en la exportación no generan empleo. Los otros, que apuntaban a la región sí lo hacían; tenían más mano de obra intensiva”. Por último, Baffico añadió que “la producción primaria creo que puede salir adelante, pero veo dificultades para actividades que agregan trabajo. No veo que las industrias que contratan gente estén en condiciones de seguir haciéndolo”, estimó.

Fuente: El Observador

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