La importancia de una buena actitud

En mis charlas, suelo contar una historia, que alguna vez les he compartido en publicaciones previas.  Se trata de la historia que Kim Woo-Choong, presidente del Grupo Daewoo, cuenta en su libro “El mundo es tuyo” y en el que relata las actitudes que tenían sus empleados que para él eran determinantes para ser reconocidos como empleados valiosos y para que pudieran hacer carrera. 

Kim explica que, hubo una época en la que había escasez de espacio en los barcos, y ellos tenían que ocupar ese poco espacio que les asignaban para exportar sus productos pero, en los puertos muchas veces prometían lugar pero luego, no existía y le dejaban la carga fuera de la bodega, o peor aún: se la bajaban para darle prioridad a otro producto.

Habían tres tipos de empleados: un empleado que acompañaba la carga hasta el puerto, y se retiraba tranquilo de que ya había cumplido su trabajo que era llevar la carga al puerto. Había otro, que no se iba del puerto hasta asegurarse de que hubieran embarcado su carga y estuviera instalada en las bodegas de los barcos. Pero había una tercera clase de empleado, que era aquel que no se iba del puerto hasta que el barco zarpara; así tenía la seguridad que la carga no la habían bajado de las bodegas.
Y según Kim Woo-Choong, era obvio que ayudaría a hacer carrera y desarrollar a aquellos que pertenecían al tercer grupo, los que se quedaban porque lo que importaba no era cumplir el encargo según como estaba señalado, sino cumplir con la misión del encargo, cumplir con la razón de ser del encargo. En este caso, que la carga efectivamente saliera del puerto y llegara a su destino.

Por ello, en muchas ocasiones cuando me preguntan ¿Cómo alcanzar el éxito profesional?, pienso justamente que a muchos les falta dar ese pequeño paso adicional que toma entender cuál es la razón real de lo que estoy haciendo, y hacer mas de lo que se pide o mejor de lo que se espera. Es decir, lograr esa contribución, ese paso adicional, y darlo con compromiso es lo que genera una actitud muy valorada y reconocida para el éxito, no solo de las empresas, sino para el éxito de nuestros propios emprendimientos.

Muchas veces admiramos a los emprendedores por su perseverancia y carácter porque sus negocios dependen de que justamente la carga llegue al destino y entonces se quedan hasta que el barco salga del puerto.

Las empresas requieren personas dispuestas a dar ese extra, ese trabajo adicional, personas optimistas, con capacidad de adaptación, batalladoras, con coraje y valentía, personas valiosas. Cuando nos apasionamos e involucramos más en el trabajo, lo hacemos mejor y generamos los resultados del caso.

Es momento de reflexionar sobre qué actitud estamos teniendo en el trabajo y hacer algo al respecto. Hacernos una autoevaluación. A veces nos cuesta querer darle a nuestro empleador o nuestro cliente ese extra, ese trabajo adicional, porque muchas veces pensamos que no se lo merece porque no lo valora, no lo aprecia, pero en el fondo ese paso lo debemos hacer por nosotros mismos, por nuestra experiencia de vida, por nuestra conciencia, por nuestro desarrollo profesional y además por nuestra marca personal, porque al final nuestros colaboradores, clientes y proveedores saben quiénes somos, lo serio que somos, y lo bien que trabajamos.

Recuerda que todos somos dueños de nuestra actitud, de la actitud con la que decidimos trabajar, de la actitud con la que decidimos vivir, y esa actitud se debe ver reflejada en todos los ámbitos de nuestra vida. Y tener una buena actitud sí hace la diferencia, es clave en el trabajo, en realidad es clave para todo en la vida. Está en nosotros tener esa actitud ganadora, tenemos ese poder.

 

Fuente: Inés Temple – Presidente LHH DBM Perú y LHH Chile

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