“La gente es feliz si su trabajo tiene sentido”

Vince Molinaro – Experto en equipos humanos, apuesta por la responsabilidad como la base de una gestión saludable de las personas y la mejor vía para lograr que los empleados hagan su tarea con pasión, no acatando órdenes, y que participen en un objetivo común.

Molinaro no es partidario de que los jefes se miren el ombligo. “No tienen que estar con la cabeza gacha en su negocio. Deben mirar hacia fuera en el ámbito de la digitalización para detectar sus oportunidades y las de la organización”. Director global de soluciones estratégicas de Lee Hecht Harrison y doctorado por la Universidad de Toronto -donde reside-, ha llevado a cabo numerosas investigaciones sobre liderazgo. Conoce muy bien los vericuetos de un concepto manido hasta la saciedad y, quizá por esta supone una vuelta de tuerca: leadership accountability. Molinaro asegura que no existe una traducción exacta, pero al final se decide por la responsabilidad en el liderazgo algo que, a juzgar por los datos de un estudio reciente que ha realizado, está en peligro de extinción. El 75% de las organizaciones afirma que los cambios son más complejos que nunca; y que muchos de los jefes de hoy no cuentan con la experiencia necesaria para gestionarlos; asimismo, el 60% de los que más mandan afirma no está familiarizado con el tipo de cambios que está viviendo.

A la vista de estos datos, no sorprende que dos de cada tres cambios estructurales analizado por la Corporate Executive Board acabaran fracasando, con las consecuentes pérdidas en cuanto a ingresos, productividad y competitividad. Molinaro es más que consciente de esta situación y asegura que no sólo los jefes, también los profesionales, tienen mucho que ver en este cambio. Conseguir sobrevivir en un entorno dominado por la tecnología en el que reina la diversidad es el gran desafío de los líderes, pero también de los profesionales de hoy.

¿Qué les falta a los profesionales para asumir un liderazgo en el entorno digital?
Todo el mundo habla de digitalización, pero no en el mismo grado. Lo primero que habría que definir es cuál es el impacto. Qué significa para los líderes. Una de las realidades a las que se enfrentan tiene que ver con la confluencia de distintas generaciones, cómo las van a gestionar y cómo esperan ser dirigidos. Tienen que ser conscientes de estas realidades y exigencias para poder adaptarse a cada uno de ellos y detectar qué pueden aportar. Por su parte, los profesionales tienen que ser conscientes de las posibilidades de empoderamiento que les brinda el entorno digital.

¿Cómo pueden contribuir los jefes a ese empoderamiento, es decir, a ayudarles a ser su propio jefe?
La pasión es básica y es algo que hemos detectado en España. Los líderes responsables están comprometidos con la organización y eso es lo que les permite desarrollar a su equipo. Cómo comprometerles, generar oportunidades y ayudarles a desarrollar habilidades es una de sus obligaciones. No se trata de que el empleado cumpla órdenes, sino de que sea responsable de la tarea que se le encomienda y pueda ser parte de un objetivo común, como individuo y dentro de un equipo. Los jefes tienen en sus manos esta oportunidad.

¿Cómo relaciona ese objetivo de compromiso con la felicidad en el trabajo?
La gente es feliz cuando su trabajo tiene sentido y aporta, cuando se da cuenta de que su actividad se encamina a un resultado, que no es simplemente una tarea. Y, dependiendo de las generaciones, este concepto tiene más relevancia. Por ejemplo, es más importante para los Millennials que para los Baby Boomers.

¿Qué impacto tiene todo esto en un entorno laboral en el que el trabajo independiente tiene cada vez más presencia? ¿Cómo motivar e implicar a aquellos que no forman parte de una plantilla normalizada?
Si gestionas empleados y autónomos debes ser más consciente de tu posición. En el caso de los independientes es más fácil que se vayan, porque tú no eres la única opción, por lo que el liderazgo adquiere más relevancia: “Si no me involucras o creas un buen entorno laboral me voy”. Es entonces cuando el líder adquiere un papel crucial; ya no se trata de empoderamiento, sino de compromiso.

¿Se les exige más a esos trabajadores sin un contrato al uso?
La expectativa tendría que ser la misma, pero no lo hacemos. Al final acabamos subiendo la expectativa de los freelance porque aparece una línea de gasto en la cuenta de resultados y queremos ver cuál es el retorno del mismo. Eso no se suele hacer con el personal de plantilla.

Resultados de negocio, crear un buen entorno laboral… ¿qué se les exige a los líderes?
Lo deseable es que sean ambos. Puedes crear una compañía muy positiva desde una perspectiva financiera pero no observar la cultura del compromiso. A veces funciona, pero no perdura en el tiempo si sólo el 10% o el 30% de la organización está involucrada. Es una cuestión que hay que medir porque es integral. De ahí surge el concepto de responsabilidad en el liderazgo: los resultados de negocio son importantes, pero también el entorno de quien lo acompaña, de cómo lo ejecutas y lo desarrollas.

¿Dónde se mantiene más ese equilibrio, en las empresas familiares o en aquellas que cotizan en Bolsa?
Quizá en las últimas, porque es un imperativo para aumentar sus beneficios. Y, además, la única manera que tienen de crecer las cotizadas es contar con los mejores, por eso es clave tener equipos cohesionados.

¿Y cómo se mide esa responsabilidad?
Según el estudio que hemos realizado, el 38% de las organizaciones cree que cumple con ese requisito. Lo que tiene que hacer el jefe es asumir ese rol que se demanda, ser quien lidere esa decisión y comprometerse en ello. Debe ser un motor que dinamice el entorno.

¿Qué requisitos debe cumplir un profesional para ser un buen jefe?
Tomar la decisión de hacerlo y asumirlo como tuyo. Una medalla no te hace jefe y tampoco es algo intrínseco a la persona. En segundo lugar es una obligación y también debes ser consciente de que es un trabajo duro, no es el momento de relajarse. Por último, debes ser consciente de que formas parte de una comunidad tienes que hacer networking y permitir que otros lo hagan, provocar que las personas tomen la responsabilidad pero sin obligarles a ello, que surja de manera natural.

“Ser buen jefe es como ser un buen padre”

Ha dedicado su carrera a ayudar a las empresas en momentos clave, guiándolas en la construcción y desarrollo de una fuerte cultura de liderazgo, en la que los jefes, a todos los niveles, están comprometidos con una implementación de la estrategia de negocio responsable. Vince Molinaro realiza investigaciones pioneras a través de una visión holística del liderazgo, y se ha formado en Brock University y McMaster University. Le preguntamos si todo este bagaje le ha ayudado a ser mejor persona. Entre risas asegura que no se puede actuar de una manera en el trabajo y de otra en la vida personal: “Creo que el liderazgo es como ser padre. Cuando vas a tener un hijo piensas de una forma, pero descubres cómo es cuando llega al mundo. Después de tres meses sin dormir sabes en qué consiste y las cosas cambian a medida que crece. Te das cuenta de que es una obligación que debe asumir, primero a través del aprendizaje y luego dándole independencia. Lo mismo sucede con los profesionales: primero se les enseña, pero luego escogen su camino. No hay que controlarlo todo”.

Fuente: Expansion

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