Desarrollar y alimentar la resiliencia

La resiliencia es la capacidad para sobreponerse a períodos de dolor emocional y situaciones adversas. Cuando una persona o grupo es capaz de lograrlo, se dice que tiene una resiliencia adecuada, y que puede sobreponerse a contratiempos e incluso salir fortalecido.

Gracias a la resiliencia se afrontan las adversidades y se consigue salir fortalecido. Es una cualidad que los selectores suelen ver con buenos ojos. Hay quienes nacen con ella, pero también se puede aprender a ser resiliente.

El equipo de Lee Hecht Harrison comparte algunas claves que lo ayudarán a desenvolverse mejor ante los contratiempos laborales.

La resiliencia es esa cualidad física que tienen algunos materiales para doblarse, comprimirse o estirarse y, después, recuperar la forma. Ser resiliente consiste en dos principios: resistir la presión y volver con más fortaleza.

Resistir la presión

El trabajo puede ser un sitio donde se acumule mucho estrés. Hay diferentes situaciones que perturban la estabilidad, desde la falta de equipos de calidad hasta un clima conflictivo, o bien jornadas poco estables, viajes continuos, asignación de tareas y responsabilidades poco definidas.

  • Piense en positivo. Cuando perdemos el equilibrio del día a día, nuestro cerebro tiende a buscar información negativa y a exagerar los hechos. Hay que poner cada cosa en su sitio, analizar lo que verdaderamente no está saliendo bien y separarlo de lo que sí funciona. Es conveniente fijarse diariamente en los acontecimientos positivos que se han dado en la jornada para no perder el norte.
  • Cambie el punto de vista. Sea consciente de que no es la adversidad lo que trae malestar, sino las creencias sobre el hecho en sí lo que genera inquietud. Uno no puede cambiar los hechos, pero sí la forma de mirarlos. Aprenda a separar lo que puede hacer de lo que está fuera de su control.
  • Diga frente al espejo cosas buenas sobre usted. Si todas las mañanas se dice a si mismo comentarios motivacionales como “puedo hacerlo” o “soy fuerte para afrontalo” estará entrenando a su cerebro a creerlo y le traerá capacidad de acción.

Volver con más fortaleza

En esta etapa necesario poner manos a la obra y actuar con contundencia. Ya ha sido capaz de resistir la presión, ahora actúe, haga frente al conflicto y recupere su estabilidad.

  • Determine objetivos. De vez en cuando es necesario detenerse, analizar la situación y trazar un plan de acción. Pregúntese: “¿Qué me propongo con mis acciones?”
  • Sea creativo en la resolución de conflictos. A la hora de plantear alternativas se debe recurrir a la creatividad. Deberá ponerlas en práctica y ver si dan resultado o si debe cambiar el rumbo. No hay espere que la solución venga de un tercero.
  • Encuentre apoyos externos. Si tiene una red de personas que confían en usted, no tenga miedo de contarles la situación, y tenga en cuenta sus consejos. Tienen un punto de vista que no está empañado por conflictos de interés. Por esta razón y porque lo aprecian, pueden hacerle ver aspectos que usted no había contemplado. Compartir sus problemas puede hacerlos más llevaderos.

Entrenar la resiliencia puede parecer difícil al principio, pero tiene que continuar intentándolo. Con el tiempo, se convertirá en una capacidad casi innata y lo ayudará a resolver muchas situaciones tanto en lo laboral como en la vida cotidiana.


Lee Hecht Harrison es el líder global en Desarrollo del Talento, conectando las personas con los trabajos y ayudando a los individuos a fortalecer su desempeño. Conozca más sobre nuestros programas de Outplacement haciendo click aquí.

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